jueves, 8 de abril de 2010

Viernes

Viernes. La gente se dirige al trabajo, hace gimnasia sumergida en su mp3 o simplemente pasea. El sol de la mañana ilumina los somnolientos rostros y obliga a fruncir el entrecejo. Es el comienzo de abril, se empieza a extrañar el verano y las vacaciones más que nunca. Ya no hay feriados ni Semana Santa que nos salven, la rutina se puso en marcha y parece tener más fuerza que nunca. Pero todavía queda una esperanza, la misma de cada semana: es viernes y existe la posibilidad de que algo fuera de lo común, por más simple que pueda parecer, suceda. Por eso, mientras realizan sus diferentes actividades matutinas, piensan qué hacer a la noche porque saben que si dejan que la rutina invada también el fin de semana, ésta será interminable, y así el verano no llega más.