La cultura. ¿Qué sería de nosotros sin la cultura? O más aun…¿Qué sería de la cultura sin nosotros? Si respondo la primera te digo que posiblemente muy poco y si respondo la segunda por definición te digo que nada en absoluto, claro. Repasando, la cultura es esencial e indispensable en todos y cada uno de sus aspectos. Disfrazada o maquillada como más le guste siempre y en todos lados está la cultura y la hay de la buena y de la mala (como todo en esta vida).
Y hasta ahí es donde todo va bien, o al menos lo va para mí. Pero…hablemos de lo que pasa cuando la cultura nos perjudica, o no sé si perjudica pero al menos nos limita.
¿Qué pasa cuando la cultura de la familia hace que los hijos de los judíos sean judíos y los hijos de los cristianos sean cristianos (generalizando y hablando de la gran mayoría de casos, claro)? ¿Cómo podemos saber o estar realmente seguros de que esas personas siguen sus convicciones y no están simplemente adoptando lo que les fue transmitido? Y me concentro en la religión porque creo que es uno de los aspectos en donde más fuerte se ven las convicciones y las creencias de uno, pro podríamos estar hablando de cualquiera de entre muchos otros temas.
Ni siquiera les hablo de esos padres o familias que no dejan al resto pensar como les parezca e imponen sus pensamientos y creencias. No, no, estoy hablando de ese acuerdo tácito en el que, por comodidad o lo que sea, aquella persona que está recibiendo una cultura la adopta y la acepta como “lo verdadero” o “lo correcto” sin mayores cuestionamientos. Me preocupa ese poco cuestionamiento. Hay quienes lo ejercen, sin dudas, pero creo que hablamos de ciertas minorías. Considero que nadie puede estar completamente seguro de que lo que quiere ES lo que quiere, de que lo que cree ES lo que cree o de que lo que piensa SEA lo que piensa, sin replanteárselo con cierta frecuencia o al menos una vez en la vida. Sólo como para poder estar realmente seguros de que son NUESTRAS elecciones.
sábado, 10 de diciembre de 2011
martes, 30 de agosto de 2011
Si es como dicen...
Si es como dicen y el tiempo todo lo cura, será que estoy obligado a que el tiempo me traiga
nuevos objetivos,
nuevos sustantivos.
Nuevas metas,
nuevas fechas.
Nuevos versos,
nuevos besos.
Nuevas historias,
nuevas memorias.
Nuevas ilusiones,
nuevas canciones.
Nuevos lugares,
nuevos planes.
Nuevos programas,
nuevos diagramas.
Nuevos problemas,
nuevas promesas.
Pero es que nunca quise realmente ser esclavo del tiempo, y cuando quise no pude.
Es que nunca voy a dejar
que el tiempo me obligue a luchar,
sólo por lo que siento como un segundo lugar.
La motivación me impulsa, y no hay motivación alguna en dejarse llevar…
nuevos objetivos,
nuevos sustantivos.
Nuevas metas,
nuevas fechas.
Nuevos versos,
nuevos besos.
Nuevas historias,
nuevas memorias.
Nuevas ilusiones,
nuevas canciones.
Nuevos lugares,
nuevos planes.
Nuevos programas,
nuevos diagramas.
Nuevos problemas,
nuevas promesas.
Pero es que nunca quise realmente ser esclavo del tiempo, y cuando quise no pude.
Es que nunca voy a dejar
que el tiempo me obligue a luchar,
sólo por lo que siento como un segundo lugar.
La motivación me impulsa, y no hay motivación alguna en dejarse llevar…
miércoles, 18 de mayo de 2011
Inflación
El precio de mi amor sigue subiendo pero el sueldo de tus sentimientos no sufre modificaciones. Es el mismo que cuando empezamos. ¿Cómo obligarte a pagar un precio que no fue el que acordamos en un principio? ¿Cómo culparte si tu amor cotizó más que el mio? Aceptaré tu oferta y trataré de aumentar mi valor agregado para equilibrar la balanza y eliminar este déficit del corazón. Creo que las reservas de mi banco central son suficientes para aguantar el desequilibrio por unos años.
Pero las reservas se acaban si el paíslas descuida y no se ocupa por mantenerlas a lo largo del tiempo.
Pero las reservas se acaban si el paíslas descuida y no se ocupa por mantenerlas a lo largo del tiempo.
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