martes, 22 de mayo de 2012

Viaje de ida (hace ya 3 años)


Tío, las cosas al final no fueron tan diferentes. Podría decirte que estuve ocupado, que ando con mil cosas, que no tengo tiempo, incluso podría reprocharte que no nos veíamos casi nunca, y todo sonaría a excusas pero ahora vos tenés una ventaja, una de esas grandes ventajas sobre los que seguimos siendo de carne y hueso, y es que podés distinguir entre las excusas sinceras y las que intentan disimular un genuino desinterés.
Es por eso que vos sabés más que yo cuáles fueron los motivos por los cuales superé rápido tu viaje, y me gusta creer (de hecho estoy convencido) que si donde estás existe la felicidad y la tristeza, si existe la alegría y el desánimo…vos estás contento de que haya podido seguir adelante recurriendo a todo lo bueno que compartimos juntos. Si hay algo que no hacías era ser egoísta, entonces me parece lógico pensar que no te interesa demasiado que te llore (aunque sabrás que lo hice), que me bloquee, que me paralice, que me angustie, que proteste contra lo irreversible, que grite contra las circunstancias…pudiendo aprovechar esas fuerzas para seguir en la vida, intentar triunfar así sea a los ponchazos y dedicarte tanto éxitos como derrotas. 
Bien sabés que todos los días (me acuerde o no de vos específicamente) le agradezco a esas cosas raras de la vida (no me voy a gastar en pensar si se llaman suerte, casualidad, destino o como sea) haber hecho ese viaje para visitarte después de casi diez años, poco más de un año antes de que vos hicieras el tuyo.

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