Todo llega, no hay
plazo que no se cumpla. No hay tiempo que no se transforme al menos por un
segundo en presente.
Y vos y yo tenemos un
plazo. No sin razones nos repetimos que estar juntos es cuestión de tiempo. Nuestra
historia tiene un plazo. No sé cual y creo que vos tampoco, pero sé que sabemos
que tenemos un plazo. Que a veces parece cumplirse como la promesa de un hombre
de palabra y a veces alargarse como los días en verano, pero que sin querer
queriendo, y más allá de todo, siempre nos recuerda que está ahí, a la vuelta
de la ochava. Intenso como pocos, paciente como ninguno, esperando a que se
cumpla…como todos.
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